Siete razones para cuidar a los bosques privados

FSC / Jonathan Perugia
Mossy forest at sunset
FSC / Jonathan Perugia
Agosto 21, 2023
Categoría : Cuentos

Para ustedes ¿que significado tienen los bosques? ¿Cómo se benefician ustedes de la silvicultura sostenible? Visitamos a seis propietarios de bosques privados en Lituania para encontrar respuestas a estas preguntas. Todos ellos son miembros de ‘Darnūs Miškai’: la ONG más grande de Lituania que reúne a pequeños propietarios y el primer esquema a gran escala de certificación FSC en grupo del país. 

Identidad

Llegamos a un bosque enclavado detrás del remoto poblado de Barsukinė. La voz de Antanas Tarvydas, propietario de bosque y silvicultor de larga data de la región de Samogitia, inunda el vecindario. 

Blindado con botas de guardabosque y un hacha, Antanas señala el entorno mientras caminamos:

“Mi modo de vida es el bosque. Prácticamente vivo aquí. Solo regreso a casa a comer y dormir.”

Para él, esto es la normalidad: los bosques han definido siempre las vidas de las personas de esta región. 

Nos cuesta trabajo seguirle el paso mientras atraviesa veloz entre arbustos y pasa encima de anémonas. Antanas ha trabajado su vida entera en la silvicultura, excepto durante dos días. “En tiempos soviéticos, trabajé durante un par de días en una granja colectiva”, nos dice rememorando la ocupación soviética de Lituania de 1940 a 1990. “No pude tolerarlo y me cambié a la silvicultura.” 

En aquellos tiempos, la silvicultura le ayudó a él y a muchos otros a conservar su identidad: “El espíritu lituano seguía ahí. Una actitud distinta hacia las personas y una relación laboral diferente,” señala Antanas.

Hoy en día, la silvicultura hace que su vida avance. Como miembro del esquema de certificación grupal, Antanas maneja sus boques de manera sostenible. Para él, esto significa una combinación de creatividad, conocimientos y ciencia: “La afiliación a Darnūs Miškai me inspira a esforzarme más. Sé que alguien me asesorará, me indicará una dirección distinta a la que estoy acostumbrado.” 

Antanas in a forest
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Sustento

Egidijus Zeleckis, un exitoso empresario y propietario de bosques nos recibe en un sitio de corta de árboles cercano al poblado de Rietavas. Con un aura de tranquilidad, sugiere que lo sigamos al sitio. “Crecer junto a un bosque lo convierte automáticamente en parte de la vida,” nos dice mientras caminamos sobre una superficie cubierta de musgo de apariencia nubosa. 

El aroma de savia se agolpa en nuestras cabezas. Egidijus señala a una taladora solitaria que zumba entre los árboles – su operador lleva trabajado con la familia de Egidijus más de 15 años. Egidijus y su padre son contratistas forestales y propietarios de dos empresas silvícolas. Todo se ha desarrollado de manera orgánica. “Los bosques de mis abuelos fueron nacionalizados. Al recuperarlos, mi padre y sus amigos los manejaron tan bien que otros empezaron a acudir a ellos en busca de ayuda.” Hoy, las dos empresas emplean a más de 40 personas y tienen la tecnología más novedosa del sector. 

El certificado FSC® grupal les permite satisfacer los requisitos de los clientes para una obtención sostenible.

“El estándar FSC, al día de hoy, es algo indispensable. Sin él, las actividades silvícolas serían probablemente imposibles,” señala Egidijus.

Como miembro de Darnūs Miškai, él también se beneficia de un trabajo administrativo reducido, lo cual le da más tiempo para centrar la atención en los bosques. “Internamente, se nos audita constantemente. Eso nos ayuda a estar atentos donde haga falta,” nos dice Egidijus, indicando el trabajo ejemplar que se requiere para conservar la certificación FSC.

Egidijus in a forest logging site
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Unidad

Sujetando la capucha del impermeable para cubrirse los ojos, Lina Čiutaitė nos recibe en su bosque de ensueño cercano al poblado de Molėtai. Pinos y abedules miran al lago cuyas aguas ondean suavemente debido a la lluvia. En el camino hacia el lago, Lina nos relata cómo la silvicultura sostenible le ha brindado a ella una comunidad: “Es fabuloso estar en un grupo con ideas afines. Conozco personas informadas, amables con metas similares a las mías,” nos dice sobre su pertenencia a Darnūs Miškai. Lina trabaja activamente con otros miembros de la organización. “Visitamos y aprendemos de los bosques de unos y otros,” dice sonriendo. “Es muy sencillo, juntos”. La cara de Lina se ilumina cuando nos habla sobre su vínculo con ‘Aukštaitijos Šilas’, una cooperativa de propietarios de bosques. “Son mi pilar, mi consejero y mi guía en esto.”

La silvicultura sostenible ha dado a Lina una perspectiva diferente sobre la sociedad.

“Es una vía colectiva de sensibilización, especialmente en lo que a biodiversidad se refiere,” nos dice mirando hacia el lago. “Solía haber muchas actividades ilegales. Ahora están desapareciendo.”

El cuidado de los bosques va más allá de la comunidad silvícola. Lina menciona un evento nacional de forestación – una iniciativa pública anual de sembrar árboles a escala nacional. “Se ha convertido en una iniciativa pública muy admirable. Los bosques nos unen a todos,” dice sonriendo.

Lina in a forest
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Un bien vivo

A las afueras del poblado de Biržai, Miglė Lapėnaitė, propietaria de bosque y estudiante de PhD en antropología, nos aguarda tranquilamente mientras nos abrimos paso en el rocío matutino. A sus espaldas, una pared de abedules susurra en un verde primaveral brillante. Comienza a llover, por lo que nos apresuramos bajo el dosel. “Disfruto estar en un bosque: el aire puro, los sonidos,” dice Miglė sonriendo. “Esta relación entre naturaleza y humanos es muy importante.”   

Conforme la lluvia gotea a través del dosel, Miglė nos muestra el entorno:

“El bosque es un bien vivo. Debe mantenerse. Tenemos que hacer cortas para rejuvenecer al bosque, volver a sembrar y dejarlo para el futuro.”

Apasionada con la silvicultura sostenible, Miglė a menudo busca el consejo de Darnūs Miškai. Ella no tiene sino alabanzas sobre ellos: “Uno de los principales beneficios de Darnūs Miškai es la retroalimentación que recibo de los líderes del grupo. La comunicación es de un nivel verdaderamente elevado.” 

Uno tras otro, ella nombra los beneficios de ser miembro: participar a nivel global y crecer juntos con todos los demás, cumplir las demandas de sostenibilidad, ser parte de una comunidad orientada al valor, y estar empoderados. “Todos podemos contribuir. Ya seas propietario de un bosque pequeño o de uno grande, la contribución de cada uno es importante para construir un futuro de silvicultura sostenible,” señala Miglė. 

Migle in a forest
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Amor

Un camino de grava nos conduce más allá de antiguas granjas cercanas a Panevėžys. Ahí nos recibe Egidijus Karaveckas, un silvicultor y propietario de bosque durante toda su vida. Nos señala el camino: “Cambió mi relación con la gente de la localidad.” 

Hace años, Egidijus acudió a los granjeros vecinos para pedirles ayuda. El camino que comparten debía repararse para cumplir los requisitos FSC. La comunidad entera se unió: los granjeros aportaron las piedras, el silvicultor en jefe local compró la grava y Egidijus contrató un camión y ayudó a colocar el nuevo camino. “Después, nos hicimos buenos amigos de la comunidad completa,” señala Egidijus. “Siempre que estoy en apuros, puedo llamarlos y ellos me ayudarán.”

Egidijus nos conduce hacia un crecimiento de jóvenes abedules. No hace mucho, ésta era una tierra en abandono degradada, ahora restaurada por Egidijus y sus hijos. “Todo funciona cuando cada cosa está en su lugar. Animales, humanos y naturaleza forman un todo,” dice, señalando a un par de árboles en un bosque antiguo detrás de nosotros, donde sus hijos tuvieron un columpio. “De esto trata precisamente el amor [por los bosques].”


“Los bosques son buenos para el alma,” dice Egidijus mientras rodeamos el grupo de abedules: 

“Para convertirte en silvicultor, necesitas amor y necesitas estudiar. Debes amar a cada árbol. Cuando miras un árbol, y lo único que puedes ver es cómo cortarlo y cuánto vas a ganar, puedes trabajar toda tu vida pero jamás te convertirás en silvicultor.”

Egidijus among birch trees
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Equilibrio

Con estampados coloridos en su ropa, Lina Oginskienė lleva la primavera a su bosque. El sol se está poniendo mientras que con ella y su esposo nos adentramos en el bosque. A través del sotobosque, entramos a una isla de paz. “El bosque es un lugar para admirar, respirar aire puro y escapar del ruido. Es para meditar. Aves, animales, hongos y bayas - ¡puros beneficios!”, dice Lina sonriendo.  

Más adentro en el bosque, nuestros pies se hunden en una alfombra de musgo que se entreteje alrededor de los viejos pinos. Lina señala un rodal de pinos jóvenes más adelante: 

“Como propietaria de un bosque, me da gusto que este negocio sea renovable. Cuando aprovechas madera, debes reforestar y cuidar a los nuevos árboles. Debes pensar más allá de tus beneficios económicos y considerar cómo los bosques benefician a la sociedad en su conjunto.”

Lina aprecia su afiliación a Darnūs Miškai: 

“La mayoría de nosotros podemos cortar y vender el producto. Sin embargo, cuando hay que equilibrar esto con los valores [ecológicos] y la preservación de todo lo que proporcionan los bosques, es ahí donde hay trabajo por hacer. Darnūs Miškai hace un excelente trabajo en la entrega de toda esa información.” 

Ella nos dice que Darnūs Miškai aproxima la sostenibilidad y la responsabilidad a todos los involucrados: “De esta manera, nuestras generaciones futuras también disfrutarán de los beneficios de los bosques.”

Lina in a mossy forest
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Comunidad

“Para los propietarios de bosques privados, éstos son una manera de vivir en armonía,” dice Deivis Pranckūnas, Director de Darnūs Miškai y nuestro acompañante de viaje durante los últimos cuatro días. Reflexionamos sobre el trabajo de Darnūs Miškai antes de separarnos en un polvoso camino forestal. 

Fundada en 2017, la ONG ha excedido cada uno de sus ambiciosos objetivos. Impulsada por Jovita Urbikaitė, la primera directora de la organización, Darnūs Miškai se convirtió muy rápidamente en el pilar de la silvicultura sostenible de Lituania.  

Hoy, los bosques privados certificados FSC se manejan igual de bien o incluso mejor que los bosques estatales certificados.

“Vemos un avance positivo en nuestras auditorías internas, especialmente con respecto a los valores ecológicos,” señala Deivis.

Él y su colega, Gintarė Stankevičienė, llevan a cabo más de 800 auditorías anualmente y son los principales contactos para todos los miembros de la ONG en cuanto a manejo forestal sostenible.  

“Al principio,” dice Deivis, “los propietarios de bosques se mostraban cautelosos ante nuestra organización. Podría parecer un remanente de la antigua era colectiva soviética.” En un país recuperándose de la ocupación, la idea de cooperación se consideraba todavía con sospecha. Sin embargo, los propietarios de bosques están redescubriendo los beneficios de trabajar juntos. A través de ellos, la silvicultura sostenible fabrica el tejido social mismo.

Deivis portrait
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